Almacenamiento adecuado de repuestos: cómo prevenir la corrosión, la contaminación y los daños
Disponer en stock de la pieza necesaria cuando llega el momento del mantenimiento supone una ventaja importante. Sin embargo, abrir el embalaje y encontrar un componente corroído, contaminado o dañado puede anular esa ventaja.
La gestión del inventario de repuestos no termina cuando un producto adquirido se coloca en un estante. La pieza debe conservarse en condiciones adecuadas desde su recepción hasta su instalación. Un sistema de almacenamiento organizado ayuda a garantizar que las existencias disponibles sean realmente utilizables al comenzar el mantenimiento.
1. La protección comienza en la recepción
Cuando llega una pieza, deben comprobarse su embalaje, código y cantidad. Es necesario registrar las cajas aplastadas, las envolturas protectoras rotas o los indicios de humedad.
Los elementos con posibles daños deben mantenerse en una zona separada y claramente identificada hasta finalizar su evaluación, en lugar de incorporarse directamente a las existencias utilizables. Así se puede evitar que una pieza pendiente de inspección se entregue por error para un mantenimiento.
La etiqueta del producto, los datos del lote cuando estén disponibles y el registro de entrega deben vincularse entre sí. Estos datos también facilitan la identificación del producto correcto cuando vuelva a necesitarse.
2. Conserve el embalaje y las superficies protectoras
El embalaje protege las piezas tanto durante el almacenamiento como durante el transporte. En componentes de precisión, como los rodamientos, mantenerlo cerrado hasta la instalación ayuda a protegerlos de la humedad y la contaminación. También es importante almacenarlos en condiciones secas, sin condensación ni vibraciones.
En lugar de retirar los productos de su embalaje únicamente para ordenar los estantes, colóquelos de modo que sus etiquetas puedan leerse desde el exterior.
Si se abre un embalaje para inspección, siga las instrucciones de almacenamiento del producto para volver a cerrarlo. No retire los recubrimientos protectores simplemente para que una superficie parezca limpia. La limpieza y la renovación de la protección deben realizarse según las instrucciones del producto específico.
3. Almacene cada grupo de piezas según sus necesidades
Una carcasa metálica y un sello de caucho no requieren la misma protección. Al organizar el almacenamiento, considere conjuntamente el material de la pieza, su embalaje y las condiciones de conservación indicadas por el fabricante.
Los sellos elastoméricos deben protegerse de la luz solar directa y de las fuentes de calor. También debe tenerse en cuenta la presencia de equipos que puedan generar ozono al seleccionar su entorno de almacenamiento. Las temperaturas y los plazos exactos de conservación deben determinarse a partir de la información técnica del material correspondiente.
Pueden asignarse zonas separadas a diferentes grupos de piezas. Las carcasas pesadas, los componentes mecanizados de precisión y los pequeños elementos de mantenimiento deben organizarse de modo que puedan retirarse e inspeccionarse sin dañarse entre sí.
4. Vincule la organización de las estanterías con los códigos de pieza
Las piezas de aspecto similar pueden tener dimensiones o aplicaciones distintas. Por ello, cada producto debe controlarse mediante su código y ubicación de almacenamiento, en lugar de agruparse únicamente por su apariencia.
Las etiquetas de los estantes y los registros del inventario pueden incluir:
- Código de pieza y descripción breve
- Ubicación del estante o contenedor
- Cantidad disponible
- Fecha de entrada al almacén
- Número de lote y fecha de caducidad o inspección, cuando corresponda
También deben registrarse los componentes retirados de los kits de mantenimiento abiertos. Si un kit sigue figurando como completo después de retirar un elemento, puede producirse un faltante inesperado en el siguiente mantenimiento.
5. Inspeccione periódicamente las existencias almacenadas durante largos periodos
Los controles de inventario deben abarcar más que las cantidades. También deben evaluarse la integridad del embalaje, la legibilidad de las etiquetas y el estado de la zona de almacenamiento.
Utilizar primero las entradas más antiguas de un mismo producto, siempre que sigan siendo aptas para su uso, puede reducir el tiempo de almacenamiento innecesario. Las recomendaciones de almacenamiento de rodamientos también contemplan el criterio de primeras entradas, primeras salidas.
En productos con fecha de caducidad o de reinspección, estas fechas deben tener prioridad. Respete los requisitos de conservación de cada producto, sin suponer que todos los repuestos tienen una misma vida útil de almacenamiento.
Las existencias listas para su uso respaldan el mantenimiento planificado
En un almacén bien gestionado, la pieza necesaria puede localizarse fácilmente, identificarse y comprobarse. Esta organización facilita la preparación del mantenimiento y ayuda a reducir los pedidos duplicados innecesarios y las pérdidas durante el almacenamiento.
Al enviar una solicitud de repuestos a Tezman, incluya el código de pieza, el modelo de la máquina y las cantidades necesarias. Combinar un abastecimiento planificado con un almacenamiento adecuado y un seguimiento periódico del inventario ayuda a prepararse para las necesidades de mantenimiento.